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77 Mind Studio

Cómo reaccionamos Artículo · 9 de marzo de 2026

Concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el coraje para cambiar las cosas que puedo, y la sabiduría para reconocer la diferencia.

Durante años, esta frase fue mi fondo de pantalla en el teléfono. Supongo que me parecía muy apropiado para mí, ya que la terquedad y la impaciencia no son conceptos extraños en mi vida…

Serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar

Creo que esta parte tiene muy mala reputación porque a veces confundimos aceptar una situación con no tener opción alguna sobre ella. La realidad es que, incluso en una situación donde no podemos cambiar absolutamente nada, tenemos opciones y libertad. Somos libres de cómo reaccionar ante la situación. De hecho, nuestra reacción es mucho más importante para nuestro cerebro y su primo, nuestro sistema nervioso, que la realidad misma.

Si no vemos una situación como una amenaza, nuestro cerebro y su primo descansarán. En pocas palabras: si la vida te da limones, haz limonada… Por ejemplo, en la oficina se te cae café justo antes de una reunión con tu jefe… situación de limones, limones. Cuando estás a punto de tener un diálogo interno no muy agradable contigo mismo, la mujer con la que querías hablar desde hace días entra en la sala y os reis juntos con complicidad. Ahora estás feliz de que haya pasado porque ella puede ver lo genial que eres y que no haces una montaña de un granito de arena.

Entonces, ¿qué pasó? Todavía puedes ver la mancha de café en la camiseta. Todavía tienes la reunión con tu jefe. ¿Qué cambió? TU perspectiva. Sí, el hecho de que te guste la chica no significa que TÚ no hayas cambiado tu perspectiva. Significa que tuviste ayuda para cambiarla.

Muchas veces tenemos la suerte de recordar cómo habíamos juzgado una situación de desastre en un principio y después nos damos cuenta de que, en realidad, estamos agradecidos de que pasase. ¿No tienes un amigo que está feliz de no haber conseguido el primer trabajo al que aplicó porque el segundo le venía mucho mejor?

Coraje para cambiar las cosas que puedo

Otro escenario. Ahora somos conscientes de que podemos cambiar la situación, pero no lo hacemos. Queremos hacerlo. Nos haría felices… pero no hay acción. ¿Por qué? Algunas personas creen que nuestras acciones están motivadas por el dolor o el placer. En otras palabras, actuamos ya sea para obtener placer o para evitar el dolor. Y nos llamamos racionales… 🙂 Digo esto porque el placer y el dolor suelen ser muy subjetivos y, por lo tanto, en muchas muchas ocasiones nada “racionales”.

¿Cuándo tomamos acción? Las acciones suelen venir después de tomar una decisión. Una decisión real. Un compromiso con nosotros mismos. No un “estaría bien si pasa y ojalá que pase....”. Cada persona es diferente en cómo toma decisiones.

Una de mis técnicas favoritas: Me veo a mis 90 años feliz. Estoy tomando un té con el sol en la cara preguntándome si debería darme otro chapuzón en el mar. Y luego me veo en el agua, porque la gran mayoría de las veces la respuesta a esa pregunta es: sí, ve al agua. Estoy flotando en el mar mirando el cielo y pienso en la situación y la decisión que tomé. Y la pregunta que me ayuda a decidir es: ¿Estoy orgullosa porque verdaderamente luché por ser feliz? Una vez que esto está claro, la decisión es bastante fácil para mí.

Una de mis técnicas favoritas: Me veo a mis 90 años feliz. Estoy tomando un té con el sol en la cara preguntándome si debería darme otro chapuzón en el mar. Y luego me veo en el agua, porque la gran mayoría de las veces la respuesta a esa pregunta es: sí, ve al agua. Estoy flotando en el mar mirando el cielo y pienso en la situación y la decisión que tomé. Y la pregunta que me ayuda a decidir es: ¿Estoy orgullosa porque verdaderamente luché por ser feliz? Una vez que esto está claro, la decisión es bastante fácil para mí.

Sabiduría para reconocer la diferencia

Al principio pensé que esta frase se definía sola, y luego me reí de mí misma porque todos tenemos millones de escenarios donde nuestro cerebro trata de trazar una línea muy fina entre lo que podemos hacer y lo que no podemos hacer. Se llaman EXCUSAS y ¡cada día nos volvemos más creativos para tener un montón de ellas!

Para ayudar a que nuestra sabiduría nos inspire, puede ser útil recordar que tendemos a sobreestimar lo que podríamos lograr en poco tiempo y subestimar lo que podríamos lograr en un plazo largo. Por ejemplo, muchos de nosotros hemos soñado con ser financieramente independientes en tres meses (o una semana si juegas a la lotería) y descartamos la opción de hacer un plan financiero constante para ahorrar dinero, invertir inteligentemente y ver resultados en más de 10 o 15 años.

Para concluir, me encanta esta cita Y, al mismo tiempo, a veces me tienta cambiarla por:

Dame claridad para elegir mis reacciones ante las situaciones que no puedo cambiar, coraje para hacer lo que me hace realmente feliz y honestidad conmigo misma para reconocer la diferencia.

En nuestros talleres online abordamos temas específicos:

Manejo del estrés, actitud, gestión del tiempo, etc.

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